Brexit, consecuencias para el e-commerce

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Con la ya efectiva salida del Reino Unido de la Unión Europea el pasado 31 de enero, y a pesar de la predisposición de las partes para llegar a un acuerdo comercial, ya se ha calculado cómo afectará la salida al sector del comercio electrónico, muy importante para la economía española, que supuso 11.999 millones de euros el año pasado.

Según un estudio realizado por el Instituto de Investigación de Mercados GfK, para DPDgroup, del que forma parte SEUR, basado en una encuesta entre 24.258 e-shoppers de 21 países europeos para conocer las principales tendencias en el comercio electrónico, se obtuvieron una serie de resultados que preocupan al sector.

La salida del Reino Unido afectará en la oferta y demanda del ecommerce

El 69% de los e-shoppers británicos que compran en webs europeas podrían dejar de hacerlo, mientras que el 76% de los e-shoppers en España verían afectada su capacidad de compra en sitios web del Reino Unido como consecuencia de pagar costes adicionales tras el fin del mercado único europeo del que gozaba el Reino Unido hasta la fecha, generándose cargos extras derivados de las aduanas, aranceles, cambios de divisas, etc.

Por su parte, el 70% de los compradores online europeos que compran en webs británicas podrían dejar de hacerlo en caso de tener que pagar costes adicionales, siendo dicho porcentaje mayor para el caso de los españoles, llegando a alcanzar la cifra del 76%.

Partiendo de que el Reino Unido es el principal destino al que se dirigen las exportaciones españolas, no podemos eludir que el Brexit generará un fuerte impacto en la economía de España y el comercio electrónico se verá gravemente afectado.

De hecho, se estima que con mucha probabilidad la cantidad de envíos del sector español se verá reducido inevitablemente, en especial para las pymes, es decir, los pequeños y medianos vendedores que no podrán hacer frente a las tasas extras, ya que a pesar de la libertad de venta que suponía el mercado común, su margen de beneficio no era excesivamente alto y ahora con las cargas adicionales, no podrán hacer frente a esos gastos y se verán obligados a reducir su plantilla o incluso a echar el cierre, porque no alcanzarán una rentabilidad económica viable para su supervivencia.

A pesar de que la conexión comercial entre los mercados británicos y europeos sigue funcionando sin cambios, los e-commerce deben estar preparados ante todos los posibles escenarios y dispuestos a tomar las medidas correspondientes, ya que a pesar de que ninguna de las partes implicadas les gustaría ver como se afectan las relaciones comerciales digitales entre estos territorios, y más en un mercado totalmente consolidado y estable desde hace ya bastante tiempo, habrá que esperar impacientes ante las nuevas posibles negociaciones y regulaciones que se abrirán entre el Reino Unido y la Unión Europea próximamente.

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