Consumo propone prohibir la publicidad de alimentos y bebidas a menores

Publicidad alimentos y bebidas
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El Ministerio de Consumo publicó el 7 de marzo, el borrador del Real Decreto que está llamado a regular la comunicación comercial de este tipo de productos y que, durante las próximas dos semanas estará en fase de audiencia pública y envío de aportaciones por parte de la ciudadanía.

Tal y como diera a conocer la propia cartera dirigida por Alberto Garzón el pasado mes de noviembre, el documento busca ir un paso más allá del “Código de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevención de la obesidad y salud”, denominado Código PAOS, adoptado en 2005. El Ministerio considera que este marco no está adecuado correctamente a la realidad del mercado actual y, por tanto, resulta necesario “reforzar la protección de la infancia y la juventud frente a los mensajes publicitarios de alimentos de baja calidad nutricional”.

El Real Decreto en el que se está todavía trabajando busca garantizar la protección de los derechos a la salud y el desarrollo integral de la infancia, así como la promoción de acuerdos de corregulación y códigos de conducta con distintos agentes del sector, desde entidades de autorregulación, hasta prestadores de servicios audiovisuales. Afectará, entre otras cosas, a los horarios de protección reforzada, y a medios como la televisión -lineal y no lineal-, radio, salas de cine, medios impresos, internet, redes sociales o aplicaciones móviles.

Ámbito de aplicación y principios rectores

Uno de los primeros puntos en los que se detiene el borrador es la delimitación de la publicidad dirigida a público infantil. Según se establece, por esta se entiende aquella que por su diseño esté dirigida a público infantil o que por su difusión esté orientada a dicho target. Así, dentro de este tipo de comunicación comercial se incluiría la emitida en canales de televisión infantiles; en canales generalistas en programas y franjas horarias infantiles; en salas de cine con películas clasificadas para la infancia; en prensa escrita dirigida a menores de 16 años; y en páginas web con contenidos orientados al público infantil o juvenil.

Bajo el ámbito de aplicación de esta regulación quedarán previsiblemente incluidos las empresas que produzcan o fabriquen alimentos y bebidas que se comercialicen en España; personas físicas y jurídicas que difundan comunicaciones comerciales de este tipo de productos; y las personas físicas y jurídicas que participen en fases intermedias de la elaboración, transmisión o difusión de comunicaciones comerciales.

Tal y como estipula el texto, la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a público infantil estará regida por el principio de identificación de las comunicaciones comerciales, de veracidad, de responsabilidad social, y el principio de promoción de hábitos de alimentación y estilos de vida saludables. Contrarias a este serán aquellas comunicaciones que muestren hábitos de vida sedentaria, formas de comer y beber compulsivas o inmoderadas; que presenten los productos como sustitutivos de comidas; o muestren la comida en cantidades excesivas.

Especificaciones de la norma

Según recoge el borrador, una vez se llegue a aprobar la normativa, “quedará prohibida cualquier forma de publicidad o comunicación comercial de alimentos y bebidas con alto contenido en sodio, azúcares, edulcorantes, grasas y ácidos grasos saturados dirigida al público infantil”. Para catalogar este tipo de productos, Consumo a recurrido a una clasificación por categorías o por límites de nutrientes críticos, en el perfil nutricional de la Región Europea de la OMS.

Así, se establecen cinco categorías de las que no podrá llevarse a cabo publicidad dirigida a menores, independientemente del contenido de nutrientes:

  • Chocolate y productos de confitería, barritas energéticas, coberturas dulces y posters (incluye barritas de cereales)
  • Pasteles, galletas dulces y bollería, otros productos de pastelería y polvos para prepapararlos
  • Zumos
  • Bebidas energéticas
  • Helados

Para el resto de categorías de productos, se establece un límite de contenido en nutrientes por cada 100 gramos. En este caso, se podrán anunciar siempre y cuando las grasas totales y saturadas, el azúcar total y añadido y los niveles de sal se mantengan por debajo de los límites establecidos cada producto.

En lo que respecta a los prescriptores, el texto prohíbe “la aparición en las comunicaciones comerciales sometidas a este real decreto de madres o padres, educadores, docentes, profesionales de programas infantiles, deportistas, artistas, influencers, personas o personajes de relevancia, notoriedad pública o proximidad con el público infantil, sean estos reales o de ficción, que por su trayectoria sean susceptibles de constituir un modelo o ejemplo para las personas menores de edad”.

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