La UE podría prohibir temporalmente el reconocimiento facial

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La Unión Europea se esta planteando prohibir temporalmente la tecnología del reconocimiento facial. Se trata de una medida que duraría de 3 a 5 años, tiempo en el que las autoridades comunitarias estudiarían las implicaciones éticas y legales que puede tener esta tecnología.

La medida afectaría a espacios públicos como estaciones de tren, estadios deportivos o centros comerciales. Este veto tendría que ser respetado tanto por los actores públicos como por los privados en los lugares públicos ya mencionados.

Es una medida que centra su actuación en el futuro del reconocimiento facial en la Unión Europea. Según el borrador del libro blanco sobre Inteligencia Artificial (IA), los planes de la Unión europea podrían frenar los proyectos actuales que funcionan con esta tecnología y que se encuentran en algunos países de la Unión Europea.

Este es el caso de algunos proyectos en Alemania, como el que pretende implementar el reconocimiento facial automático en 134 ferrocarriles y 14 aeropuertos. En Francia también ocurre algo parecido, ya que existen planes abiertos para establecer un marco legal que permita integrar sistemas de vídeovigilancia con tecnologías de reconocimiento facial.

Durante el tiempo de veto, de 3 a 5 años, la Unión Europea estudiaría las implicaciones éticas y legales de la tecnología. A la par, implementaría “una metodología sólida para evaluar los impactos de esta tecnología y las posibles medidas de gestión de riesgos”, afirman en un documento lanzado desde la Comisión Europea.

En total, desde Bruselas se estarían contemplando 5 opciones regulatorias para esta tecnología, cuya versión completa se publicará a finales del mes de febrero. Entre estas opciones se encuentran: el etiquetado voluntario, los requisitos sectoriales para la administración publica y el reconcomiendo facial, los requisitos obligatorios basados en el riesgo para aplicaciones de alto riesgo, la seguridad y responsabilidad, y la gobernanza.

Estas medidas surgen a raíz de un informe publicado en junio del año pasado por el Grupo de alto nivel de la Comisión Europea sobre la Inteligencia Artificial, que sugirió que la Unión Europea debería considerar la necesidad de una nueva regulación con el fin de “garantizar una protección adecuada contra los impactos adversos”.

Del mismo modo, la Comisión Europea también estudia imponer obligaciones tanto a los desarrolladores como a los usuarios, y se insta a los países autoritarios a crear una autoridad local para monitorizar las nuevas normas.

Se trata de un debate que llega en un momento de agitación social y legislativa en este entorno. Por ejemplo, en Reino Unido se ha gestado un movimiento de políticos y activistas para que la policía deje de utilizar el reconocimiento facial como parte de sus métodos de vigilancia pública. En ese aspecto, la ciudad de San Francisco en California, EEUU, ha sido la primera en prohibirlo terminantemente.

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