OpenAI ha presentado Jalapeño, su primer procesador diseñado específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial. El chip nace con el objetivo de optimizar la inferencia de modelos de lenguaje de gran tamaño, es decir, la fase en la que un sistema de IA interpreta una petición del usuario y genera una respuesta a partir del conocimiento adquirido durante su entrenamiento. La compañía lo define como su primer “Intelligence Processor” y lo sitúa dentro de una estrategia más amplia para controlar no solo sus modelos y productos, sino también parte de la infraestructura que los hace funcionar.
El proyecto ha sido desarrollado junto a Broadcom y Celestica. Según OpenAI, Jalapeño ha pasado de la fase inicial de diseño al tape-out de fabricación en nueve meses, un plazo que la empresa vincula al trabajo conjunto entre sus equipos de ingeniería, la experiencia de Broadcom en implementación de silicio y el apoyo de modelos de OpenAI en determinadas tareas de diseño y optimización.
Jalapeño ha sido concebido para funcionar con modelos de lenguaje actuales y futuros, no solo con los desarrollados por OpenAI. La arquitectura del procesador se ha organizado en torno a las necesidades de la inferencia moderna, con atención al movimiento de memoria, los núcleos de computación, la red y los patrones de servicio que requieren los modelos de IA más avanzados. La compañía sostiene que este enfoque permite mejorar la utilización del hardware y acercar el rendimiento real al máximo teórico del sistema.
El chip se encuentra actualmente en fase de pruebas. OpenAI ha indicado que las muestras de ingeniería ya ejecutan cargas de trabajo de aprendizaje automático en su laboratorio, a la frecuencia y potencia previstas para producción, incluidas pruebas con GPT-5.3-Codex-Spark. Aunque la empresa todavía está midiendo el rendimiento final, sus primeros test apuntan a una mejora sustancial en rendimiento por vatio frente al estado actual de la tecnología. OpenAI prevé publicar un informe técnico más detallado durante los próximos meses.
La compañía plantea Jalapeño como el primer paso de una plataforma informática multigeneracional. Su despliegue inicial está previsto para finales de 2026 y se ampliará progresivamente en los años siguientes. En esta hoja de ruta, OpenAI combinará sus aceleradores diseñados internamente con las capacidades de Broadcom en silicio, redes y conectividad, y con la experiencia de Celestica en placas, racks e integración de sistemas.
Con este movimiento, OpenAI refuerza su apuesta por una estrategia de infraestructura de extremo a extremo. La compañía considera que mejorar el coste, la velocidad y la fiabilidad de la inferencia puede traducirse en respuestas más rápidas en ChatGPT, tareas más ágiles en Codex, productos de API más eficientes y un acceso más estable cuando la demanda es elevada. Jalapeño se convierte así en una pieza clave para hacer que la IA avanzada sea más rápida, accesible y sostenible a gran escala.