Dejar de hacer publicidad durante una crisis podría reducir las ventas un 25%

Dejar de hacer publicidad durante una crisis podría reducir las ventas un 25%
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El sector publicitario se encuentra entre los sectores que más han sufrido los efectos de la pandemia. La inversión de los anunciantes bajó un 18% en 2020, convirtiéndose en el porcentaje más alto que otros países occidentales.

Este desplome se traduce en un agujero en el mercado publicitario de 2.400 millones de euros, del cual la industria tardará en salir. Se estima que, el sector no se recuperará este año en nuestro país, ya que durante en el primer semestre de 2021 la publicidad todavía sigue en niveles bastante inferiores a la época precovid.

Estos datos confirman que la historia siempre se repite, quizá en España de forma más acusada que en otros países. Cuando se desata una crisis económica, una de las primeras partidas que muchas compañías recortan es la publicidad. Durante la pandemia, ha habido varias marcas que literalmente desaparecieron del mapa publicitario, debido a que no es un gasto fijo han decidido recortar o traspasarlo a otros departamentos.

No obstante, esta estrategia podría ser una mala idea. El recorte del gasto publicitario podría ser ‘pan para hoy y hambre para mañana’. En este sentido, un informe del instituto Ehrenberg-Bass afirma que las marcas que deciden paralizar su publicidad por un año o más se arriesgan a importantes caídas en sus ventas.

Una mala idea a largo plazo

La institución australiana ha estudiado la inversión publicitaria y el volumen de ventas de 70 marcas del sector de bienes de consumo en su país. De todas las compañías, los analistas comprobaron que 57 empresas dejaron de hacer publicidad en un periodo superior a un año.

Según los datos recabados de estas firmas, la caída en ventas al cabo de un año fue de un 16% de promedio. A los dos años, la bajada alcanza el 25% y llega al 36% tres años después de detener la publicidad.

Si bien es cierto que, durante el primer año sin publicidad hay bastantes diferencias en la evolución de las ventas, algunas manteniéndose e incluso aumentando en algunos casos, esto sólo es posible en el caso de las marcas que ya venían con una buena evolución en ventas y cuyo parón publicitario fue puntual.

Mientras que, las marcas que ya iban mal y deciden parar la publicidad, registran una evolución todavía peor. En cualquier caso, el estudio revela a las claras que parar la publicidad es una mala idea a largo plazo. Y es que, a los cuatro años de tomar esa decisión no hay ninguna empresa que haya demostrado aumento de las ventas.

Otro aspecto que determina fácilmente la evolución de las ventas es el tamaño de las empresas. Aquellas más grandes se muestran más estables ante el parón publicitario. Justamente, las medianas y las pequeñas empresas son las que si desaparecen de los medios tienen una incidencia más negativa en las ventas.

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