La Velada del Año VI convierte a las marcas en parte del espectáculo

La Velada del Año VI convierte a las marcas en parte del espectáculo
La Velada del Año VI convierte a las marcas en parte del espectáculo

La Velada del Año VI ha vuelto a consolidarse como uno de los principales escaparates publicitarios dirigidos al público joven. El evento creado por Ibai Llanos reunió a 80.000 asistentes en el Estadio de La Cartuja, se prolongó durante más de ocho horas y congregó a millones de espectadores a través de la retransmisión en streaming.

Estas cifras han convertido la cita en una oportunidad especialmente atractiva para las empresas. Sin embargo, las marcas que consiguieron destacar no se limitaron a mostrar su logotipo en el ring o en las pantallas del recinto. Sus estrategias buscaron integrarse en el contenido, generar conversación y fomentar la participación de la comunidad antes, durante y después del evento.

Revolut fue una de las compañías con mayor presencia durante la jornada. Como uno de los principales patrocinadores, la plataforma financiera apareció en elementos reconocibles como los guantes oficiales, el ring y la retransmisión en directo. Su campaña se apoyó en una exposición constante a lo largo de todo el espectáculo, tanto para el público presente en el estadio como para quienes siguieron los combates desde casa.

La continuidad fue precisamente uno de los elementos centrales de su estrategia. En lugar de concentrar su visibilidad en una única acción, Revolut mantuvo su presencia en diferentes momentos y espacios, vinculando su imagen durante horas a uno de los eventos de entretenimiento más seguidos del mercado hispanohablante.

Idealo y Grefusa convierten la publicidad en contenido

Idealo apostó por una fórmula diferente al patrocinio tradicional. El comparador de precios aprovechó uno de los momentos del espectáculo para mostrar en directo el funcionamiento de su plataforma. Una buena estrategia de marketing en la que Belén Esteban e Ibai Llanos utilizaron el servicio para comprar y sortear varios teléfonos móviles entre el público.

La acción permitió explicar la utilidad de la herramienta sin detener el ritmo del programa para emitir un anuncio convencional. La demostración del producto pasó a formar parte del propio entretenimiento, logrando que la campaña resultara más natural dentro de la retransmisión.

Grefusa, por su parte, comenzó a generar conversación varias semanas antes de la celebración de La Velada. La compañía convirtió a Grefusito, su conocida mascota, en el protagonista de una activación itinerante por distintas ciudades españolas.

La marca anunciaba mediante Instagram y X la ubicación diaria de la mascota. Los seguidores que conseguían localizarla podían enfrentarse a ella en un pequeño combate de boxeo simbólico y optar a entradas para el evento o productos de la empresa.

El alcance de la acción se amplificó gracias al contenido generado por los propios participantes, que compartían las imágenes de los enfrentamientos en TikTok, Instagram y X. La campaña terminó en el estadio con la aparición del culturista e influencer Joan Pradells disfrazado de Grefusito.

De esta manera, Grefusa consiguió trasladar el universo de La Velada fuera de La Cartuja y mantener activa la conversación durante las semanas previas al espectáculo.

Bifrutas y Mahou apuestan por la participación del público

Bifrutas Dark centró su campaña en TikTok y en la conexión con la Generación Z. La marca puso en marcha ‘La Velaura’, un reto digital relacionado con las entradas al ring de los participantes, uno de los momentos más reconocibles de cada edición.

La iniciativa, protagonizada por el streamer IlloJuan, invitaba a los usuarios a grabar vídeos mostrando cómo sería su propia entrada personalizada al combate. Entre los premios figuraba la posibilidad de participar en un entrenamiento exclusivo junto al creador de contenido, que competía en esta edición.

La campaña aprovechó así un elemento propio del evento para impulsar la creación de vídeos y favorecer su difusión en redes sociales. En lugar de limitarse a mostrar el producto, Bifrutas propuso una dinámica directamente relacionada con los intereses de la audiencia.

Mahou eligió una estrategia vinculada a la dificultad de conseguir entradas. La compañía lanzó una edición limitada de 99.999 latas, cada una de ellas con un código único para participar en sorteos de entradas y experiencias relacionadas con La Velada.

La acción ganó relevancia debido a la elevada demanda del evento, cuyas localidades se agotaron en pocas horas. La marca transformó así un producto habitual en una posible puerta de acceso a uno de los acontecimientos de entretenimiento más solicitados del año.

Las campañas desarrolladas durante La Velada del Año VI muestran la evolución del patrocinio en los grandes eventos digitales. La visibilidad ya no depende únicamente de colocar un logotipo, sino de construir experiencias, crear contenido y ofrecer al público una forma directa de participar en la conversación.

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