Google ha propuesto cambios significativos en la presentación de sus resultados de búsqueda en Europa, con el objetivo de ajustarse a la normativa de la Unión Europea y evitar una posible multa millonaria por incumplimiento de la Ley de Mercados Digitales (DMA). Según documentos filtrados a Reuters, la empresa busca ofrecer mayor visibilidad a plataformas rivales en sus resultados.
La medida consiste en incorporar, en la parte superior de las páginas de resultados, un recuadro dedicado exclusivamente a servicios de búsqueda vertical (VSS), como comparadores de hoteles, vuelos o restaurantes. Estos recuadros mostrarán hasta tres enlaces directos seleccionados por los propios rivales, con un diseño y funcionalidades equiparables a los que Google utiliza para sus propios servicios. El resto de competidores seguiría apareciendo en la misma página, pero solo tras un clic adicional.
Google ha defendido este ajuste como una acción proactiva, aunque declara que no comparte las conclusiones de la Comisión Europea. En un comunicado, la compañía afirmó que este cambio se plantea “sin perjuicio de nuestra posición” y busca cerrar el procedimiento abierto por la DMA con una solución operativa.
Este paso llega tras la notificación, hace tres meses, de dos presuntos incumplimientos de la normativa de la DMA, que establece la obligación de grandes plataformas de tratar a oferentes rivales en condiciones de igualdad. Una eventual multa podría alcanzar hasta el 10 % de los ingresos globales de la compañía, lo que supondría miles de millones de euros.
La Comisión Europea ha previsto una reunión con las empresas rivales para el próximo 8 de julio, con el fin de recabar su opinión sobre la propuesta. Según fuentes anónimas consultadas por Reuters, los ajustes de Google aún no bastan para garantizar una competencia justa.
El caso forma parte de una tendencia regulatoria más amplia en Europa. Recientemente, el regulador británico ha iniciado su propia investigación sobre el poder de mercado de Google, que domina el 90 % del sector de búsqueda en Reino Unido, y podría requerir medidas similares para fomentar alternativas competitivas