La digitalización de las pequeñas y medianas empresas españolas muestra una importante diferencia entre percepción y realidad. Aunque una amplia mayoría considera que ha avanzado significativamente en su transformación tecnológica, solo el 9% presenta una adopción realmente avanzada de tecnologías como cloud, inteligencia artificial y ciberseguridad, según el Barómetro de Digitalización de la Pyme Española 2026 elaborado por Gigas e Ipsos.
El estudio se basa en 1.300 entrevistas a responsables de tecnología y negocio y analiza el nivel de implantación de estas herramientas dentro de las empresas españolas.
Mientras el 79% considera que dispone de un nivel elevado de digitalización, el análisis de su infraestructura tecnológica reduce significativamente ese porcentaje cuando se estudia qué herramientas están integradas realmente en procesos importantes del negocio.
Esta diferencia muestra uno de los principales retos de la transformación digital empresarial: adoptar herramientas no significa necesariamente haber transformado los procesos.
El informe fue presentado originalmente durante 2026 y sus datos han vuelto a ganar actualidad en el debate sobre la eficiencia tecnológica de las pymes españolas.
El 66% utiliza cloud pero solo el 30% en procesos críticos
El uso de servicios en la nube está relativamente extendido entre las empresas españolas.
El 66% utiliza ya alguna solución cloud, aunque solamente alrededor del 30% la emplea en procesos considerados críticos para el funcionamiento del negocio, según los datos del barómetro.
Buena parte de esa adopción continúa concentrándose en herramientas relativamente básicas, como correo electrónico, almacenamiento o copias de seguridad.
El informe señala además que el 52% de las empresas todavía conserva servidores físicos en sus propias oficinas.
Esta combinación refleja una digitalización híbrida en la que conviven nuevas aplicaciones online con infraestructuras tradicionales.
Cuando se analizan aplicaciones centrales de gestión, la penetración del cloud disminuye todavía más. Solo el 9% ha trasladado su ERP a la nube y aproximadamente un 12% utiliza un CRM alojado en servicios cloud.
Para departamentos de marketing y ventas, esta situación puede tener consecuencias directas.
La capacidad para conectar CRM, ecommerce, automatización, analítica o sistemas de atención al cliente depende en buena medida de disponer de infraestructuras capaces de intercambiar datos de forma sencilla.
Cuando la información continúa repartida entre herramientas aisladas o servidores locales, desarrollar una visión integrada del cliente resulta más complejo.
El 36% utiliza inteligencia artificial
La inteligencia artificial ha conseguido una adopción rápida entre las pymes, aunque el informe detecta que su utilización todavía se encuentra en una fase inicial.
El 36% de las empresas afirma utilizar algún tipo de herramienta de IA, pero la mayoría recurre principalmente a soluciones gratuitas.
Solo alrededor del 15% utiliza versiones de pago, según el desglose ofrecido por Gigas.
El dato resulta relevante porque muestra una diferencia entre experimentar con herramientas generativas y desarrollar una verdadera estrategia de inteligencia artificial.
Utilizar un chatbot para redactar un texto o resumir un documento puede mejorar la productividad de determinadas tareas, pero no implica necesariamente que la IA esté integrada en procesos esenciales.
La adopción avanzada requeriría conectar estas capacidades con sistemas internos, bases de datos, CRM, automatizaciones o procesos de decisión.
Para las áreas de marketing y comunicación, este salto puede significar pasar de utilizar IA para generar contenidos a emplearla para analizar comportamiento de clientes, personalizar comunicaciones, clasificar oportunidades o automatizar flujos completos.
El informe considera precisamente que una parte importante de las pymes continúa en una etapa de experimentación.
Uno de cada cinco negocios medianos ha sufrido un ciberataque
La ciberseguridad representa otro de los grandes indicadores utilizados para evaluar la madurez digital.
Según el Barómetro Gigas 2026, una de cada cinco pymes medianas ha sufrido un ciberataque durante el último año.
El estudio también destaca que muchas empresas continúan utilizando medidas de protección relativamente básicas.
Gigas sitúa en aproximadamente 42 euros mensuales el gasto medio declarado en determinadas soluciones básicas de ciberseguridad, una cantidad que la propia compañía utiliza para cuestionar si la protección implantada resulta proporcional a los riesgos existentes.
Esta cuestión tiene implicaciones más allá del departamento tecnológico.
Las estrategias de marketing dependen cada vez más de bases de datos de clientes, plataformas de ecommerce, herramientas de automatización y sistemas de analítica. Una incidencia de seguridad puede provocar pérdida de información, interrupciones comerciales o problemas reputacionales.
La digitalización amplía por tanto las posibilidades de una empresa, pero también aumenta la cantidad de sistemas que deben protegerse.
La falta de talento frena al 44%
La tecnología no aparece como la única barrera.
El 44% de las empresas identifica la falta de talento digital como uno de los obstáculos que dificultan avanzar en su transformación, según la información oficial del estudio.
Este déficit puede provocar una situación paradójica: una empresa dispone de múltiples herramientas, pero no cuenta con profesionales capaces de conectarlas o aprovechar todas sus funcionalidades.
El problema afecta especialmente a organizaciones pequeñas, donde una misma persona puede asumir funciones de marketing, ventas, ecommerce y gestión tecnológica.
La aparición constante de nuevas plataformas aumenta además el número de competencias necesarias.
Analítica, automatización, publicidad digital, IA, CRM, ciberseguridad y cloud son áreas cada vez más relacionadas entre sí, pero cada una requiere conocimiento especializado.
Para las pymes, incorporar perfiles expertos en todas estas disciplinas puede resultar económicamente difícil, lo que favorece la contratación de proveedores externos o la utilización parcial de herramientas.
Más herramientas no significa mayor eficiencia
Uno de los problemas que rodea la digitalización es la acumulación de soluciones desconectadas.
Una empresa puede disponer de una plataforma de email marketing, otro sistema para ventas, una herramienta de analítica, aplicaciones de redes sociales y diferentes soluciones administrativas sin que ninguna comparta correctamente la información con las demás.
En este escenario, cada nueva herramienta puede terminar aumentando el trabajo manual.
Los empleados necesitan exportar datos, actualizar varias plataformas o reproducir información en diferentes sistemas.
La madurez digital depende por ello menos del número de aplicaciones contratadas y más de la capacidad para integrarlas en procesos coherentes.
Este punto resulta especialmente importante para marketing.
El crecimiento de herramientas martech durante los últimos años ha permitido automatizar campañas y recopilar enormes cantidades de información, pero su utilidad disminuye cuando los datos se encuentran fragmentados.
Una estrategia avanzada necesita conectar adquisición, CRM, ecommerce, atención al cliente y medición para interpretar qué acciones generan realmente resultados.
La percepción digital supera ampliamente a la realidad
El contraste central del informe aparece al comparar la percepción de los gestores con la infraestructura disponible.
Mientras el 79% considera que su empresa se encuentra suficientemente digitalizada, solo el 9% cumple los criterios que el estudio utiliza para identificar una madurez avanzada en cloud, IA y ciberseguridad.
Esa diferencia convierte la autopercepción en un posible obstáculo.
Si una organización considera terminado su proceso de transformación, puede reducir los incentivos para revisar sistemas que todavía dependen de operaciones manuales o tecnologías poco integradas.
El Barómetro plantea por ello una visión de la digitalización basada menos en disponer de herramientas y más en comprobar hasta qué punto estas tecnologías forman parte de los procesos críticos de la empresa.
En el caso del cloud, la pregunta deja de ser si se utiliza alguna aplicación online y pasa a ser si los sistemas centrales del negocio funcionan sobre una infraestructura moderna. En inteligencia artificial, el análisis pasa de utilizar herramientas gratuitas a incorporarlas dentro de procesos con objetivos medibles. Y en ciberseguridad, la evaluación depende de disponer de protección proporcional al nivel de riesgo.