Mapas inteligentes que estudian el ébola

La geografía y los mapas han evolucionado a tales escalas que en la actualidad ya es posible hablar de los mapas inteligentes, que consisten en la evolución de estos estudios a herramientas digitales, las cuales han conseguido evolucionar y transformar la forma de actuar ante catástrofes y crisis humanitarias, entre otros muchos ámbitos.

Los usos de estas nuevas tecnologías son innumerables y su utilización destaca en numerosos y muy diversos entornos. Un ejemplo de ello, es el uso que se le dio al “mapeo” inteligente en la ciudad de Sevilla, para controlar y evitar que vuelvan a producirse accidentes como el que se registró en 2016, cuando se produjo una estampida durante las procesiones de Semana Santa. Lo que ofrecen en este caso los mapas inteligentes, es calcular con precisión el espacio disponible, además de conocer con antelación las posibilidades de desalojo para así evitar que vuelva a darse esta trágica situación.

Debido a sus importantes ventajas, la utilización de estos sistemas de información geográfica “inteligente” se están extendiendo en la mayoría de las organizaciones humanitarias, al igual que es organismos implicados en catástrofes y emergencias, debido a que dan la posibilidad de conocer el tiempo real de la necesidad de cada zona y canalizar la ayuda con la mayor eficacia.

Una de las instituciones humanitarias que esta usando esta “geografía inteligente” es Cruz Roja, que está estudiando la ubicación de los reservorios más importantes e importantes del virus del ébola, a la par que su evolución y las pautas de dispersión del virus en la República Democrática del Congo.

La organización incluso ha creado una plataforma que le permite recopilar y analizar toda la información geográfica, para prestar ayuda de una forma más rápida y eficaz. El geógrafo español, Enrique Vianna, especialista en sistemas de información geográfica sostiene que es importante “saber cuáles son las zonas donde se concentra la enfermad, ya que así podemos adelantarnos a la crisis”.

Una tecnología, sin dudarlo, muy útil a la hora de hacer frente a catástrofes pero que también permite por ejemplo, mejorar la gestión del agua o del transporte público a los ayuntamientos, a otras entidades visualizar el impacto que el cambio climático tendrá sobre algunas regiones.

Gracias a estos avances tecnológicos se rinde la posibilidad de conocer a tiempo real numerosos factores de cada zona o territorio, con la intención de canalizar una mayor ayuda a la par de mejoras en la eficiencia.